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    Antonio Villareal: ni una guerra le impidió seguir con la pintura

    28.12.2011 | Comentá (0)

    Tiene 49 años y vive en Pacheco desde los 21, luego de haber participado en la Guerra de Malvinas. Desde chico sintió pasión por el arte. Aparte de su trabajo de portero, pinta al óleo o con técnica mixta.


    Antonio Villareal vive el arte. Desde chico lo practica siempre que puede, y ni siquiera dejó de pintar en la Guerra de las Malvinas, cuando estaba en Comodoro Rivadavia. “Una vez un maestro me aconsejó que no deje nunca el arte, porque ese día me enfermaría”, recuerda este vecino de Tigre, quien tomó el consejo al pie de la letra.

    Nacido en Chaco, se mudó a Pacheco apenas volvió del servicio militar, con 21 años. Fue en esa época cuando comenzó a estudiar en la Escuela Panamericana de Artes, en Capital. “Trabajaba de operario, pero a la vez desarrollaba mi pasión. Cuando terminé la escuela, estuve con maestros particulares para continuar explorando la disciplina”, señala.

    Pintando al óleo o con técnica mixta, Villareal mayormente plasma paisajes naturales o mujeres, ya que considera que son las dos áreas más difíciles. Además, usa el arte para repasar su vida, pintando recuerdos de su infancia, en Las Breñas, o paisajes del Delta, que hoy son su presente.

    Perteneciente a los veteranos de guerra no reconocidos del Teatro de Operaciones del Atlántico Sur (TOAS, quienes acampan en Plaza de Mayo hace casi cuatro años), recuerda con nitidez sus días de guerra, donde cualquier objeto le servía de inspiración. “Tenía un block de hojas donde hacía bocetos de todo lo que veía, hasta de mis compañeros. Dibujaba en mi tiempo libre y así fui armando una linda colección, hasta que un día, haciendo flexiones, se me cayó y un suboficial que lo vio rompió todo mi trabajo. Hoy ese cuaderno sería invaluable. Me dolió muchísimo, me enviaron al calabozo por rebelarme”, cuenta con pena pero sonriente.

    “Todavía no logro entender cómo nos ignoran. Cada vez hay más pruebas de nuestra participación en la guerra, pero no está el reconocimiento. Por secuelas de la guerra tuve problemas para encontrar trabajo”, lamenta.

    Actualmente es portero de una empresa del Partido, sin dejar de tomar clases particulares con maestros de pintura “para nunca dejar de aprender”.


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